AGRADECIMIENTOS


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Si estas aqui por casualidad, adelante!, puedes pasar.
Si piensas "este tio esta loco", te doy la razon no podria ser de otro modo...

Conversaciones con un Angel

Sea en honor a la piel de todos aquellos candidatos,

Cuyos cuerpos conductores recorriste una vez,

Sea tu senda quien nunca note la escasez,

Del Reiki brotado del brillo de tus labios.



Descansen aquí versos de poetas y Eduardos,

Piruletas robadas, papiros y esa uve tan soez,

Mis ciento sesenta y cinco con tu tres veces diez,

Y que un ángel, por siempre, los muestre iluminados:



Solo supe, aún advertido, cuando usted ya me recorría,

Apagando mis guerras con su ceremonia del té

Y empecé a verte como lo que eras: energía.



Aquí me diste vida, allí yo te desperté,

Donde yo vivo, contigo, en mi mitología,

Estés el tiempo que estés, Namasté.,

A la Trsite

Escondía la sonrisa tras el humo,

Que me separaba de ella,

A la triste nunca supo,

Que nunca fue sinónimo de tristeza.

De estado civil feliz,

Aun así, nacieron las letras,

Y crecía la marea si miraba, al yo ir,

A ahogar mi vida en la pecera.

Amaneció. Después fue voz, y en una ocasión las letras fueron distintas. Una carta escrita con el corazón, casi manchando la sangre de tinta. Mi atención se distrajo con su atención, criticó mis poesías.

De A la Triste a su alegría.

Nunca mató una mosquina por fuera,

Aunque las exterminaba por dentro,

A la Triste, la más beata del convento,

Vestía su genio con cuero y cremallera.

Nunca entendió que hizo por mí,

Y rezo para que nunca pueda entenderlo,

Pues fue despertarme, hace años me dormí,

Acunado entre Cupido y Morfeo.

Yo, que soy de biblias no leídas, al mediodía presencié el milagro. Apareció casi con prisa, en un bosque urbano. 50 minutos para ser y estar, y se fueron quemando, bajo los intentos por arder de un mechero apagado.

A la Triste, siempre le asustó,

Que un día me consumiera,

Yo que siempre me deshago por dentro,

Para mantenerme exacto por fuera.

Así guarde el final del cuento,

En un sobre cerrado.

Aprendí a alegrarme por el estado civil feliz

Pues yo también estuve una vez enamorado.

Tras morir la tarde que no me dio nunca, anocheció distancia. A la Triste quedó con la herencia de la paciencia y alguna que otra ventaja. Podría buscarme impaciente, al sentirse paciente de las lesiones de una vida complicada.

Yo terminé exiliado en plena madrugada hasta chocarme con otra luz, puede que incluso para mí. No lo recuerdo como una historia de besos porque nunca hubo, ni existieron. Y aun así, mil veces después sonreí, al recordar que nunca comprendió:

A la triste fue en honor a la gran proeza de robarme algo semejante A La Tristeza.

Al tercer dia

“Arranqué los clavos que me sujetaban a la cruz,

A la que subí para verte,

Y ya desangrarme sobre el suelo inmortal,

Donde se entierra a la gente.


Déjeme la corona de espinas,

Por morir con glamur y de frente,

Evitar así que lo rayos de sol,

Destellaran los recuerdos de mi muerte.


Ya hice los milagros que me fueron encomendados,

Yo mismo clavé la punta de lanza hiriente,

Por la misma que ahora mana la sangre,

La misma sangre que corría al verte.


Y así, descanse de vivir bajo un sol de justicia,

Esperando impaciente,

La sombra y el no sentir,

Y el frio al desvanecerme.”


Llevaron se su cuerpo, creyentes beatas para su provecho y tratar así de darle la paz inalcanzada. Sin vida, reposó los latidos de un corazón antaño agitado y ahora sin perturbación, hueco y apagado. Una sabana tejida con melodía selló esa mirada perdida tan propia de la muerte. Dicen las gentes de fe que fue al tercer día, cuando volvieron a amanecer sus pupilas a la vida. Para después ascender a los cielos, por siempre, dónde cincuenta minutos duran eternamente, donde no hay cruces en las que morir para verte.

Una vida

Me hice viejo, por probar,

Qué seria una vida aburrida,

No se confundan, no es cosa de la edad,

Se trata del modo de ver la vida.


Con arrugas en la esperanza,

De panza tumbado boca arriba,

Dejando que la hora que avanza,

Avance sin otra expectativa.



Antes era de noche,

Ahora es de día.

Desperté. Fue un milagro,

Tener de nuevo 27 años,

Y una vida.

La chicha que me quiso sin querer

Perdí al amor de mi vida,

Que se fugó con mi muerte,

Quedando sin cielo ni infierno,

Moribundo en el presente.


Inmortal desde el optimismo,

Siempre herido de muerte,

Cosiendo las heridas con olvido,

Que Cupido hizo a mi buena suerte.


A sangre entra la letra,

A lección aprendida, ahora sé,

Que distintas se perciben las cosas,

Tras entender el porqué.


Busqué excusas a sus silencios,

Dándoles yo respuesta,

Siendo mi comprensión la forma más obtusa,

De justificar mi decadencia.


No verla como un peligro,

Fue la forma de hacerla peligrosa,

Tanta confianza, sin decir la verdad,

Tanta confianza, sin ser mentirosa.,


Al final del cuento bonito

Había manchas de sangre

Reía a carcajadas cupido,

Y rió mientras murió de hambre.


Ya no hubo luto, no,

Hubo mucha luz y silencio,

Destellos a meses tallados,

Hicieron temblar mis cimientos,

Arraigados,

Cerca del ventrículo izquierdo,

Desgastados,

Por el paso del tiempo.


Así Amé,

A la chicha que me quiso sin querer.

Heroes

A veces nacen grandes héroes que luchan contra grandes monstruos. Pero no es fácil verlos.

Y aunque el rival parezca más deshonesto que un idealista luchando contra el sistema o el héroe parezca el propio monstruo por fuera, la valentía, es la misma. Una batalla atroz, pues no hay mayor rival, ni tanto dolor, que el qué se tiene contra uno mismo.

La vida es experiencia. Y en realidad, mil personas podrán contar que nunca anduvieron el sendero de la desdicha. Mas en dicha probabilidad quizá solo uno sea capaz de contar que anduvo y volvió a la orilla. De tantos y tantos que afirmaron que volverían…Cuantos cadáveres de héroes de pacotilla flotan en el éxito que nunca tuvieron.

Y el héroe, sin pinta de héroe decide que ya ha llegado el día. Sonríe cuando amanece ante la batalla de su vida. Ahora sabe que nació para esto, pues o gana o pierde, pero las treguas dadas a la muerte han terminado. Cuanta valentía hará falta, se estima una gran batalla.

Y al paso de los días, el héroe va teniendo mejor pinta. Por fuera, lleva una ridícula batita, y por dentro una coraza de dorados destellos que repele, una y otra vez, las dentelladas de los demonios, que hasta ahora, dormían dentro. Por fuera, callado sentado en una sala, por dentro gritando al son de los tambores de guerra que redoblan sobre su aura. Repleto de sangré, de su sangre que mana, pensamientos cual cristales clavados en el alma. Que gran batalla…

No es fácil, no es que el héroe este cansado de matar demonios. Disfruta con el genocidio, pero le tiemblan las fuerzas al pensar que lo decidido será una guerra duradera, tanto como su propia vida quiera. Y al degollar por tercera vez hoy al vicio, se plantea cuantas veces valdrá la pena. Pero la mirada muerta del demonio, su expresión agónica e inhumana le hace coger fuerzas y cambiar el pensamiento.

Y algo más cambia, tal y como decía la profecía. Por fuera le sienta mejor esa jodida batita que adorna con palabras coherentes. La sonrisa le favorece, por dentro el héroe se crece, tanto, tanto, que casi se vislumbra por fuera. Han pasado 3 meses, se termino la batalla pero no la guerra.

Hoy, que aún para mí será mañana:

Si les esto a batalla ganada, enhorabuena. Yo, desde tu ayer he visto, sin ver, crecer al héroe. Tú, desde tu hoy, lo llevas dentro. No le dejes dormir en la memoria, que siempre este atento y despierto. Tú y yo le vimos luchar en aquella gran batalla y no merece menos. A veces nacen grandes héroes que luchan contra grandes monstruos.

Pero no es fácil verlos.

Despúes

No lo llames injusto,

Pues solo es distinto,

Se paga a su muerte,

Siendo vida al principio,

Te hace creer.

Después,

Después, se vuelve carísimo.


No hay mayor precio,

Que el de uno mismo,

Diluirte en otra alma,

Volverse tú desconocido,

Ser dos unidos.

Después,

Después, medio parece vacío.


No llores niña,

No son las lágrimas,

Que el precio concreto,

No brota de la cara,

Sale de dentro,

Entre el orgullo,

Y al lado del pecho.

No llores niña,

Solo es un juego,

Despierta a prisa,

Apenas hay tiempo,

Ahora que sentir te mata,

Es el momento,

De no sentir nada.


Ya caíste anteayer,

Ayer, sonreía tu cara,

Hoy que volviste a caer,

Adviértete preparada,

Has de levantar el alma.

Después,

Después será mañana.


Volverá a ser bonito el amor,

Cuando ya no estés enamorada,

Lata el corazón,

Más no de la lata,

Y muera esa sensación que mata.

Después,

Después cualquiera será nada.


No llores niña,

No son las lágrimas,

Que el precio concreto,

No brota de la cara,

Sale de dentro,

Entre el orgullo,

Y al lado del pecho.

No llores niña,

Solo es un juego,

Despierta a prisa,

Apenas hay tiempo,

Ahora que sentir te mata,

Es el momento,

De no sentir nada.


Ya tu luz, volverás a ser tú,

Sola, repleta de ti,

Acompañada,

Alumbrando otro modo de ser feliz,

Deslumbrada.

Después,

Después, otro destello te de dejará cegada.


A la defensa acudirá la razón,

A su bando enfrentado,

De nuevo el corazón,

La misma guerra,

con los papeles traspapelados.

Después,

Después, será futuro el pasado.



A mi buena amiga Esthela, aunque siempre sea distinto, de algún modo, todos pasamos por lo mismo.

Aquel Julio

Aquel julio, ya verano,

a la paz de sus noches,

el sonar de la radio,

que ordena matar

por España y el estado.


Y desde entonces, durante tres años,

supo un objetivo militar,

cambiar el significado del paseíllo,

a la hora de caminar.


Y lo dieron,

sin vuelta,

padres, profesores, poetas,

sacados del pueblo a pasos vencidos,

albañiles, filósofos, campesinos.


Un alto en el camino,

ordena el diablo,

manda el sargento,

sonríe el soldado.


La mirada bien encajada,

que verdugos lleven el recuerdo,

de cómo despierta un hombre,

que vivió entre sueños.


Les sorprende el alba,

al muro del cementerio,

poco antes de morir,

aun, cerrado el puño, entre honor y miedo,

-No olviden, existí-

se escucha entre los truenos.


Hombres heridos, de muerte,

lejos del campo de batalla,

sus ojos se apagan preocupados

por el futuro de madres y hermanas.


Por un morado que se tiñe de rojo,

del rojo que la sangre impone,

ser rojo es un crimen,

ser, es desobedecer ordenes.


Y quedaron, enterrados en fosas comunes,

a cal viva, y restos de otros cuerpos,

mancillado su recuerdo, olvidados sus huesos,

innombrables, muertos en el presente de sus nietos.

Permítanme

Permítanme que hoy les hable del amor. Donde a veces no saber es el mejor modo de proceder, y estar equivocado, de alguna forma, era fruto de haber acertado. Déjenme que les diga, que no hay mayor vacío que saber que solo te sientes a ti mismo, ni mayor soledad que nunca saber a ciencia cierta que sienten los demás.

Siempre con benevolencia, se alimenta de nuestra independencia y genera necesidad. Y uno gana y otro pierde, o ambos pierden, o ambos ganan pero nunca es para siempre.


Discúlpenme si notan en mis letras un sabor agridulce, es parte de la esencia de su perfume. El amor. Justo en su justa medida, pues cada uno tiene su propio tamaño de corazón y todos, todos, manan sangre de pe
queñas heridas nacidas en su interior.

Hace ya algunos años, se presentó. Le conocí junto a la chica más inaccesible a la que accedí y a quien fui enamorando. Poco a poco lo fue dando todo por mí, y yo por ella, que, de cualquier manera, siempre supe ser buen novio. La chica inaccesible perdió su facultad de acceder a los sentimientos del tipo más normal, y mi amor, si acaso existiera murió con la relación. Durante años, quien fue mi musa, quedó condenada a seguir sintiendo, impulsando actitudes inexplicables, notando punzadas por dentro, cuando, aún ya en la distancia, atacaba el recuerdo. Cambio todo por mi y eso no fue suficiente, creyó encontrar su alma gemela y a esta se la llevó lo corriente, lo rutinario. Asumió que la felicidad consistía en dar pasos hacia detrás y no luchar hacia delante y vino una y otra vez a buscarme, desangrándose, agrandado sus heridas.

El amor, justo en su justa medida. La siguiente vez que le viera decidió darme el papel contrario. No lo entendí ni acepte yo así, que es el mejor comienzo al interpretarlo.

Hoy, salgo a gatas del infierno donde habito mi musa y por el que entré yo del mismo modo. Sí salí fue por haber encontrado un equilibrio, una razón, un motivo para no seguir. Obtuve la respuesta de la musa muerta, enterrada años atrás en el jardín de la memoria, “Sí tu nunca lo hiciste a posta, a ella le paso igual, déjala marchar”.

Ocho años e invertido en aprender tan valiosa lección, estoy donde estuve ocho años atrás, en paz. Fui feliz y desdichado, me sentí amado, correspondido, sobrevalorado, dolido, siempre querido y respetado, a veces perdido o desorientado. Estuve a punto de dar la felicidad y años después de obtenerla, mas dí dolor, el mismo, que luego me recorriera.

Discúlpenme si hablo del amor, pues solo sé que hoy empieza.


PD: Lo siento Laura, cuanto me costó poder entenderte.

Carmen

Una misa, dicha y redicha, repetida, antiguas costumbres de avaro, ¿que tal niña? Decía y a garrotazos, a ver si con el bastón alcanzo.

Ir al baile, y escapar así de la posguerra, comerse un gato cuando el hambre aprieta, quejarse de esa maldita pierna, o a lamentos, llorar como lloran los niños pequeños. Una sonrisa, de no te conozco pero hubo un tiempo en que te conocía.

Por recuerdos, caramelos, y el buen hijo que siempre los traía. Siempre atada a su anciana familia, dos veces casada, dos veces viuda, caprichos de su amado dios. A delirios me vio casado con las mujeres equivocadas, de niño trájome las chucherías que yo le devolviera de anciana, de niña cambio su infancia por la de sus hermanos y hermanas.

Vivió otra época y murió en la mía.

Una guerra, tres nietos, las palizas de un padre borracho, un hijo, canciones y recuerdos confundidos, mezclados.

Descansa en Paz

Cuadro de familia.



Y puestos a dibujar un paisaje en mi vida, escogí de las dos, mi gran familia. Como telón de fondo, donde ver mis fracasos y mis logros.

A diario, casi todos los días. Baja desganado el ser más sabio. Ignorante de su propia sabiduría. Con sus años ya liados, sus andares y apunto de protestar.

Pero no le da tiempo, casi casual llega la inocencia de un niño que nunca dejó de jugar. Y hace un guiño a la felicidad, cuenta una aventura, pregunta que tal y se para a escuchar…

Poco tiempo, me temo. Pero da igual, al momento hacen presencia una singular pareja, ella con sus turnos aleatorios, apunto de quedarse o de partir, nunca dejando de estudiar un por venir. Él, por llegar, a veces ciego de inseguridad incapaz de descubrir que aquí él siempre es primavera. Otras, las más, ha risas hace verano.

Pero en mi paisaje no ha de haber cambio climático. Licenciado en naturaleza, fan infantil del capitán planeta, siempre tan educado. Complementado, por la chica que hace agraciado a los desgraciados de la desdicha, como vida y como trabajo. Siempre el mismo clima, gracias hermano.

Y hermanas, aún estás aquí, Ana.

Más que una zona nublada, podrán observar, el propio despiste que insiste en tener razón. Mas corazón que cabeza, lo uno no le cabe en el pecho, la otra la emplea con arte en el arte de quien berrea, con mucho arte de hecho, valga la metáfora la pena.

Sobrevuela el firmamento el último dragón, resucitado tantas veces quiera para nuestro consuelo. Apunto de marcharse nunca termina de irse, vomitando demasiado humo, según dicen, leal a sus seres queridos. De malas temido pero adorado por su princesa, tan currante como elegante en su presencia.

A diario, casi todos los días. Comprimido, tanta grandeza en un espacio tan pequeño. Tendrán que observar con mucho detenimiento pero merece la pena. El pájaro que más rápido mueve las alas, ahora caído, remonta el vuelo propio y el de los que a veces también estamos perdidos.

Con mucha cabeza en el peor de los sentidos, amante de la ironía y bajo una singular simpatía otorga de sarcasmo y cariño, a la par. Da al paisaje la sombra que su acompañante no baña de luz, poca, pues alumbra la profesora que siempre tiene una palabra amable en la boca.

Y si sé fijan, en un sector turbio podrán observar los suburbios dibujados donde habita el Rap. Lo hace genial, y trata de reptar despacito saliendo del lodo a su modo, a su ritmo.

Parece tormenta, pero no lo es. Es ruido mal dirigido, sí sabes escuchar encontrarás el silencio y la atención. Pelo largo y corazón, defensa de un sueño: Bendita Adicción.

Distinto, con su misma pasión y tan intenso en mi cuadro es el viento. Huracanado y a destiempo, a ratos, la mejor brisa del mes de abril el resto del año.


A diario alguna vez, casi nunca todos los días. Amante de las fotos, vio tantos paisajes que uno solo le parece una osadía, y viene y va, y se le da la bienvenida. Cuando hay que estar, si está, te da una alegría, y si no ya te la dará al contárselo, acordándose de mí de milagro.


Se conserva bien, este cuadro tiene su lado sano. El buen aspecto del chico perfecto, que siempre está ocupado. Más cada vez que le necesito tiene un rato, gracias, nunca planeado de antemano.

Acompañado, por la definición de sanidad, capaz de enfermar por una chica o curar la desdicha. Últimamente solo trabaja en Urgencias. Gracias por estos años de paciencia.

A diario, cada día. Sí la vida me trata bien bajo a celebrar, si no, a enterrar mis pesadillas. Y me quedo mirando embobado el cuadro de mi familia, orgulloso. Un paisaje tan curioso que cada cierto tiempo varía, mas siempre es el idóneo. Manchado de alegría con rayas del deterioro que con el tiempo, sé estima, el puto cuadro más valioso, el patrimóneo de mi vida.



Despertares

Mi guardián era fiero, más que cancerbero custodiando las propias puertas del infierno. Alrededor, las olas de calor y las llamas devoraban a cada paso las ganas. Las que fueran mis musas rastreaban mis poemas confusas en busca de un soneto para dar con mi paradero, en caso de huida.

A lágrimas forje en las entrañas un túnel, por donde escurrir mi honor en pos de una voz. Mas mis gritos fueron mi lumbre en la tenue habitación, donde ya no me recluyen.

Un fantasma, a quien a ganas de vivir nadie le gana me mataba por dentro. A su juicio condenaban mis recuerdos, sentencias ejercitadas con el mal vicio de las palabras.

A mi túnel encharcado, la vida en una, la pluma en la otra mano. El alma llena de barro, reptando, arrastrándome como un gusano como un valiente hacia la libertad. Y diría mas, la libertad puede deslumbrar.

Ciego, momentáneamente, ya no, de momento. Corrí por senderos perseguido por sensaciones alentadoras, voces en el camino, que casi me hacen regresar. Dar la vuelta y volver al mundo conocido, ser juzgado por fantasmas, musas, mí mitología, las ganas de los besos sin excusa, el sueño de escribir una mala antología basada en pesadillas.

Y me hiciste volver,

ahora que no conozco tu nombre,

sé que lo conoceré.

Una voz de Bailarina

Se para el mundo,
en un gesto,
Vuelves a darle ritmo, cuando te miro,
Y te retengo,
Un movimiento.

Independiente del tiempo,
Acorde con los acordes,
Enfrentados en luchas atroces,
La pasión y el sentimiento.

Haces de su guerra magia,
Te vuelves silueta, melodía,
Una canción que canta tu cuerpo,
Una voz de bailarina.

Renace la muerte dormida en primavera,

Y colorea el paisaje de amarillos y marrones,

Caen, suicidas, las hojas en la acera,

Solo las Llora el cielo entre nubarrones.


Y el frio, tímido, despierta,

Entrando helado por la ventana abierta,

Que dejó el calendario en verano,

Mojados ahora sus meses y sus días embarrados.


Y los funerales comienzan a adelantarse,

Sembrándose la oscuridad a media tarde,

Se muere a gritos el ruido en la calle,

Luto y refugio al amparo de los bares.


Duerme verano,

Despierto con el Otoño de mi lado.