A ostias con la vida,
Mas bendecida su mirada,
Llora agua bendita,
Como quien llora sin ganas.
Sobrevive a mi fe, excomulgada.
Huérfana de suerte,
Apadrinada por su ángel de la guarda,
Tentada por la muerte.
Y reza a bostezos,
El padre nuestro,
Que el propio, impropio de su puesto,
“Purifica” mas el cuerpo que el alma,
Imparte brutales lecciones,
Donde aprender, como deber,
Consiste en olvidarlas.
Entre semana, va vestida de domingo,
Coquetea en prendas ajustadas,
Con almas que ya se saben condenadas,
Atadas, a la parte baja de su bajo ombligo.
Al Alba es más ella,
Amanece su sonrisa maliciosa,
Más preciosa, más bella, imperiosa.
Otro caso es el ocaso,
Del sol y la llegada de tinieblas,
Sombras cobardes y siniestras,
Que a gritos no dicen nada,
Insultan, amenazan, callan,
“Con un par”, de tortitas con nata.
No es por cuestiones de fe,
Pues no dudo, sé,
Veo a días el milagro de su alegría
En un purgatorio transitorio,
Confirmada la comunión de lo real e ilusorio,
Peca la verdad,
Absuelve la fantasía.
Una mañana, se hizo inmortal,
Dejando al tiempo de lado,
Borró la impaciencia de su cuenta atrás,
Perdió su edad, y pasó del paso de los años.

Mas bendecida su mirada,
Llora agua bendita,
Como quien llora sin ganas.
Sobrevive a mi fe, excomulgada.
Huérfana de suerte,
Apadrinada por su ángel de la guarda,
Tentada por la muerte.
Y reza a bostezos,
El padre nuestro,
Que el propio, impropio de su puesto,
“Purifica” mas el cuerpo que el alma,
Imparte brutales lecciones,
Donde aprender, como deber,
Consiste en olvidarlas.
Entre semana, va vestida de domingo,
Coquetea en prendas ajustadas,
Con almas que ya se saben condenadas,
Atadas, a la parte baja de su bajo ombligo.
Al Alba es más ella,
Amanece su sonrisa maliciosa,
Más preciosa, más bella, imperiosa.
Otro caso es el ocaso,
Del sol y la llegada de tinieblas,
Sombras cobardes y siniestras,
Que a gritos no dicen nada,
Insultan, amenazan, callan,
“Con un par”, de tortitas con nata.
No es por cuestiones de fe,
Pues no dudo, sé,
Veo a días el milagro de su alegría
En un purgatorio transitorio,
Confirmada la comunión de lo real e ilusorio,
Peca la verdad,
Absuelve la fantasía.
Una mañana, se hizo inmortal,
Dejando al tiempo de lado,
Borró la impaciencia de su cuenta atrás,
Perdió su edad, y pasó del paso de los años.


2 comentarios:
a
a ostias con la vida puede que sea mi dia a dia, mas no es si no el final lo que despues de 10 minutos leyendo, compensa.
al final, el cuento de hadas tiene una princesa feliz..y viva que es lo mas importante, apartando del rincon oscuro de su mente el suicidio..espero que lo nuestro no termine nunca..tu mi angel..y yo..yo..yo seguire siendo una prinzeza azeziina de eztrellaz con z, que tanto llora por una piruleta como se deja romper el corazon...seguiras ahi? en fin un ABRAZO muy fuerte que en su dia ya nos sobraron besos...att: Alba
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