Renace la muerte dormida en primavera,
Y colorea el paisaje de amarillos y marrones,
Caen, suicidas, las hojas en la acera,
Solo las Llora el cielo entre nubarrones.
Y el frio, tímido, despierta,
Entrando helado por la ventana abierta,
Que dejó el calendario en verano,
Mojados ahora sus meses y sus días embarrados.
Y los funerales comienzan a adelantarse,
Sembrándose la oscuridad a media tarde,
Se muere a gritos el ruido en la calle,
Luto y refugio al amparo de los bares.
Duerme verano,
Despierto con el Otoño de mi lado.

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