A veces nacen grandes héroes que luchan contra grandes monstruos. Pero no es fácil verlos.
Y aunque el rival parezca más deshonesto que un idealista luchando contra el sistema o el héroe parezca el propio monstruo por fuera, la valentía, es la misma. Una batalla atroz, pues no hay mayor rival, ni tanto dolor, que el qué se tiene contra uno mismo.
La vida es experiencia. Y en realidad, mil personas podrán contar que nunca anduvieron el sendero de la desdicha. Mas en dicha probabilidad quizá solo uno sea capaz de contar que anduvo y volvió a la orilla. De tantos y tantos que afirmaron que volverían…Cuantos cadáveres de héroes de pacotilla flotan en el éxito que nunca tuvieron.
Y el héroe, sin pinta de héroe decide que ya ha llegado el día. Sonríe cuando amanece ante la batalla de su vida. Ahora sabe que nació para esto, pues o gana o pierde, pero las treguas dadas a la muerte han terminado. Cuanta valentía hará falta, se estima una gran batalla.
Y al paso de los días, el héroe va teniendo mejor pinta. Por fuera, lleva una ridícula batita, y por dentro una coraza de dorados destellos que repele, una y otra vez, las dentelladas de los demonios, que hasta ahora, dormían dentro. Por fuera, callado sentado en una sala, por dentro gritando al son de los tambores de guerra que redoblan sobre su aura. Repleto de sangré, de su sangre que mana, pensamientos cual cristales clavados en el alma. Que gran batalla…
No es fácil, no es que el héroe este cansado de matar demonios. Disfruta con el genocidio, pero le tiemblan las fuerzas al pensar que lo decidido será una guerra duradera, tanto como su propia vida quiera. Y al degollar por tercera vez hoy al vicio, se plantea cuantas veces valdrá la pena. Pero la mirada muerta del demonio, su expresión agónica e inhumana le hace coger fuerzas y cambiar el pensamiento.
Y algo más cambia, tal y como decía la profecía. Por fuera le sienta mejor esa jodida batita que adorna con palabras coherentes. La sonrisa le favorece, por dentro el héroe se crece, tanto, tanto, que casi se vislumbra por fuera. Han pasado 3 meses, se termino la batalla pero no la guerra.
Hoy, que aún para mí será mañana:
Si les esto a batalla ganada, enhorabuena. Yo, desde tu ayer he visto, sin ver, crecer al héroe. Tú, desde tu hoy, lo llevas dentro. No le dejes dormir en la memoria, que siempre este atento y despierto. Tú y yo le vimos luchar en aquella gran batalla y no merece menos. A veces nacen grandes héroes que luchan contra grandes monstruos.
Pero no es fácil verlos.

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